martes, 23 de junio de 2009

LA SOCIALDEMOCRACIA EUROPEA DEBE REFLEXIONAR

Los resultados cosechados por los principales partidos socialistas y socialdemócratas europeos en las recientes elecciones al Parlamento Europeo, superados en votos por las formaciones de la derecha en la mayoría de los Estados Miembros, con un notable avance de la ultraderecha, deben hacer reflexionar al conjunto de la izquierda europea.

Parece incuestionable que la caída del Muro de Berlín en 1989 provocó un relativo desconcierto en su seno. Dicho acontecimiento parecía traer aparejado el triunfo absoluto del ideario capitalista, el establecimiento de un pensamiento único: el neoliberalismo. Sus principales actores parecían carecer de una oposición ideológica fuerte, por lo que consideraban que tenían vía libre para desarrollar su versión más dura. Así poco a poco, el mapa de Europa fue tiñéndose de azul, inspirado en gobiernos conservadores como el de M. Thatcher. Además, el abrazo al capitalismo de los antiguos países comunistas, que veían en él su nueva religión vino a favorecer este fenómeno.

Mientras tanto, los partidos de la izquierda, especialmente los socialistas y socialdemócratas, comenzaron a sentirse descolocados en este nuevo panorama político, con un notable complejo a la hora de plantear sus políticas progresistas, con miedo a que su discurso fuera tildado de neocomunista o de anticuado.

Por eso, estos partidos fueron poco a poco despojándose de su mensaje ideológico tradicional, interiorizando el mensaje del fin de las ideologías, intentando no salirse de lo políticamente correcto, en una palabra, en caer en la trampa perfectamente urdida desde la derecha.

Todo este proceso ha venido provocando un paulatino distanciamiento de los partidos socialdemócratas europeos de su electorado, un abandono de su base social, lo cual ha sido fuertemente castigado electoralmente. Los votantes de izquierdas no toleran que sus partidos imiten las políticas liberales de la derecha, que no planteen por ejemplo candidatos alternativos a la Presidencia de la Comisión Europea, y los castigan con una importante abstención. Se estima que más de un treinta por ciento del electorado de izquierdas se abstuvo en las últimas elecciones europeas, mientras que los votantes de la derecha mantuvieron una participación electoral más cercana a los niveles de voto habituales.

Urge pues, que la socialdemocracia europea realice una profunda reflexión, así como una revisión de sus propuestas programáticas, a fin de volver a ilusionar a su electorado, recuperando los valores que les han caracterizado, que sintonicen con su base social: los trabajadores/as, principales damnificados por la crisis económica internacional, que sin ser los culpables son en muchos casos olvidados. Deben igualmente recomponer sus relaciones con los sindicatos y con el resto de entidades sociales, Han de formular políticas progresistas valientes, que refuercen la economía productiva frente a la especulativa, favoreciendo la innovación, que promuevan la inversión en tecnologías respetuosas con el medio ambiente, que supongan un incremento en la protección social, evitando prácticas abusivas contra los trabajadores/as; todo ello aprovechando los vientos de cambio que provienen del otro lado del Atlántico.

miércoles, 22 de abril de 2009

LO QUE TRAMA EL PP

AZNAR HA DESVELADO LO QUE MARIANO RAJOY NO SE ATREVE A DECIR: que el PP apuesta por un despido más barato y menos protección (21 de abril de 2009). Tanto Aznar en FAES como Pizarro en Castilla-La Mancha, han desvelado, por fin, el verdadero programa político del PP para hacer frente a la crisis económica: un despido más barato y menos protección para los trabajadores. Aquellos que han construido un modelo que nos ha traído ésta crisis, un modelo neoliberal, cuyos platos rotos pagan hoy los trabajadores, proponen más de lo mismo y que los trabajadores tengan menos derechos. Esas medidas forman parte de un modelo que Rajoy no se atreve a verbalizar, pero que Aznar le recuerda cada día Hoy responden a una pregunta que llevamos haciéndole desde hace meses ¿dónde quieren que recortemos el gasto público? Rajoy no ha contestado y Aznar lo ha hecho por él: quieren que recortemos en la protección social de los trabajadores y en sus derechos laborales.

viernes, 27 de marzo de 2009

LA CAÍDA DE LOS DIOSES

Todos nos quedamos atónitos cuando nos levantamos la mañana del pasado 17 de marzo conociendo la noticia de la detención de la alcaldesa de La Muela y de otras dieciocho personas, en la llamada “Operación Molinos”, como presuntos integrantes de una trama de corrupción urbanística y de blanqueo de capitales.

Desgraciadamente, comienza a ser demasiado frecuente el descubrimiento de diferentes redes de corrupción, protagonizadas por personas que utilizan el poder para fines ilícitos, para enriquecimiento propio y de su entorno afín, y por quienes utilizan su cercanía y su influencia sobre quienes ostentan dicho poder, para amasar fortunas.

Siempre que se pulsa la opinión de la ciudadanía, ésta suele estar dividida. En el caso anteriormente referido, frente a quienes condenan sin reservas estas actividades delictivas (salvaguardando claro la presunción de inocencia), otros minimizan su importancia e incluso las banalizan, aduciendo que, al menos, han llevado riqueza al pueblo, que el conjunto de sus habitantes ha resultado beneficiado. Errónea creencia ésta, puesto que estas tramas no suelen ser generosas con todo el mundo: generalmente “hacen de oro” a quienes los apoyan, pero actúan de manera muy distinta con quienes no los secundan.

Todo esto suscita un debate: la entrada de riqueza en un determinado municipio, ¿da impunidad a sus dirigentes para llevar a cabo prácticas irregulares? ¿No cabría pensar que la riqueza que entra de esa manera en un territorio está siendo detraída de otro que actúa de manera legal? Dicha filosofía justificativa ampararía dichas prácticas irregulares y beneficiaría a quienes las realizan.

Es ciertamente preocupante preguntarse si será éste el último escándalo que va a estallar, o si por el contrario habrá más. En un país que ha basado su crecimiento económico en los últimos 10-15 años en el boom de la construcción, con crecimientos desorbitados de algunos municipios, especialmente junto a las grandes ciudades, donde ha faltado indudablemente una regulación racional, una verdadera ordenación del territorio, dando paso a un urbanismo expansivo, voraz, en muchos casos perverso con el medio ambiente, dentro de la cultura del enriquecimiento fácil, cabe pensar que puedan existir muchos más casos.

Pero frente a estas prácticas, ¿Qué han hecho los diferentes organismos de control de la ordenación territorial? Se observa una clara relajación, por no hablar de pasividad por parte de sus responsables que, por acción u omisión, no han sabido cercenar determinados comportamientos de aquellos/as que deciden actuar según el “todo vale”.

Es lícito preguntarnos si esa falta de control puede ser motivada por un cierto cansancio, agotamiento incluso, de una generación de dirigentes políticos, quienes llevan demasiado tiempo en el poder; y si no debería llegar otra generación, probablemente una de las mejores formadas de la historia, que ilusione a la sociedad, que genere la confianza necesaria para salir de la difícil coyuntura en la que nos encontramos.

jueves, 26 de febrero de 2009

NO AL DESPIDO LIBRE

En las últimas semanas, hemos leído, visto y escuchado ciertas recetas contra la crisis, ciertamente preocupantes desde el punto de vista de los trabajadores/as.
Una vez más, determinadas clases dirigentes quieren hacernos pagar las consecuencias de sus errores, de sus abusos y su falta de rigor. Ya parece habitual el término "moderación salarial" al principio de cada año, cuando se han de revisar los diferentes convenios colectivos. Supone hacer recaer en la clase trabajadora una responsabilidad que no le corresponde. Además todas esas recomendaciones anuales han resultado claramente ineficaces.
Ahora quieren llegar un poco más lejos: hace unos días tuvo lugar la recomendación del Gobernador del Banco de España proponiendo un abaratamiento de los despidos, es decir, más facilidad para llevarlos a cabo.
Pero los representantes de la patronal han ido más allá: pretenden el despido libre, sin necesidad de aprobación de los correspondientes ERE´s por la autoridad gubernativa. Significa dar total libertad a los empresarios para destruir empleo, no para generarlo. Utilizar el pretexto de la crisis para enviar al paro a miles de trabajadores veteranos (en edades que harían muy difícil su posterior recolocación) para sustituirlos por otros más jóvenes con salarios míseros.
Confiemos en la palabra y en la negativa rotunda del Presidente del Gobierno de España, frente a semejante propuesta atroz, que atenta gravemente contra los derechos y la dignidad de las clases trabajadoras.