jueves, 26 de febrero de 2009

NO AL DESPIDO LIBRE

En las últimas semanas, hemos leído, visto y escuchado ciertas recetas contra la crisis, ciertamente preocupantes desde el punto de vista de los trabajadores/as.
Una vez más, determinadas clases dirigentes quieren hacernos pagar las consecuencias de sus errores, de sus abusos y su falta de rigor. Ya parece habitual el término "moderación salarial" al principio de cada año, cuando se han de revisar los diferentes convenios colectivos. Supone hacer recaer en la clase trabajadora una responsabilidad que no le corresponde. Además todas esas recomendaciones anuales han resultado claramente ineficaces.
Ahora quieren llegar un poco más lejos: hace unos días tuvo lugar la recomendación del Gobernador del Banco de España proponiendo un abaratamiento de los despidos, es decir, más facilidad para llevarlos a cabo.
Pero los representantes de la patronal han ido más allá: pretenden el despido libre, sin necesidad de aprobación de los correspondientes ERE´s por la autoridad gubernativa. Significa dar total libertad a los empresarios para destruir empleo, no para generarlo. Utilizar el pretexto de la crisis para enviar al paro a miles de trabajadores veteranos (en edades que harían muy difícil su posterior recolocación) para sustituirlos por otros más jóvenes con salarios míseros.
Confiemos en la palabra y en la negativa rotunda del Presidente del Gobierno de España, frente a semejante propuesta atroz, que atenta gravemente contra los derechos y la dignidad de las clases trabajadoras.

lunes, 2 de febrero de 2009

ZAPATERO Y OBAMA

El triunfo electoral del Presidente Obama en Estados Unidos significa un cambio en las maneras de hacer política en el país más poderoso del mundo. Se abren con ello nuevas perspectivas e ilusiones en una época difícil como la que estamos viviendo en estos momentos. Aparece como la gran esperanza, y confiemos en que ésta se plasme en realidad. Comienzan tiempos diferentes, alejados de los métodos y maneras de su antecesor en el cargo (con gran alivio podemos decir que ya no gobierna). Obama nos presenta un programa diferente, basado en principios radicalmente opuestos, más respetuosos con el medioambiente, con los derechos de los ciudadanos, etc., que devuelve el protagonismo a la política, a lo público, a los derechos sociales, que nos recuerdan, salvando las distancias, ciertos principios de la socialdemocracia europea.

Y lo más importante: se aleja de la cultura de la crispación, de la guerra como manera de hacer política y como estrategia económica. En este aspecto, podemos hallar ciertas similitudes con la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, iniciada en España en 2004, donde cobran un protagonismo esencial ciertos avances en los derechos civiles y sociales. Política radicalmente opuesta a la también cultura de la crispación y del “todo vale” de la era “aznarista” (la historia juzgará el daño que ese señor hizo a la concordia política en España, que tantos beneficios nos trajo durante la Transición).

Si seguimos realizando un análisis comparativo entre Estados Unidos y España, hallamos también enormes diferencias. Qué satisfacción produce ver cómo el candidato derrotado Sr. Mc Cain felicita al vencedor Obama y le anuncia que se pone a su disposición para trabajar juntos por América y mantiene su elegancia y deportividad durante la toma de posesión del nuevo presidente. Qué distinto a lo que estamos acostumbrados a vivir en España, donde la derecha nunca reconoce su derrota electoral y trata de deslegitimar permanentemente el triunfo del adversario, inventando falsas teorías de la conspiración, (apoyadas por sus coros mediáticos), demostrada su falsedad por los tribunales. Ya podrían tomar nota de lo bueno, no sólo de lo malo.

jueves, 22 de enero de 2009

FALLAN LOS CONTROLES

Al analizar los factores que nos han conducido a la actual crisis económica internacional, muchas son las razones que se dan, pero ni los gobiernos, ni los grandes analistas económicos consiguen explicarnos cuál ha sido la verdadera génesis de esta "tormenta". En mi modesta opinión, han fallado 2 mecanismos fundamentales de control.
En primer lugar, el control ideológico, basado en la conciencia y en ciertos valores. Desde determinados sectores, se ha divinizado la cultura neoliberal más feroz, se ha pregonado que asistíamos al fin de las ideologías, se ha fomentado el individualismo, el enriquecimiento fácil, la especulación, el consumo ostentoso, etc.
Estos serían axiomas típicos de la derecha socio-económica. El gran problema radica en que la izquierda se ha dejado embaucar por esos "cantos de sirena", que nos ha hecho creer que, de repente, ya somos todos ricos: una ilusión o espejismo en el que hemos caído las clases trabajadoras (de las cuales algunos/as parecían renegar), perdiendo valores históricamente patrimonio de la izquierda como la solidaridad, la austeridad o el esfuerzo.
En segundo lugar, han fracasado los mecanismos de control legal. De una parte por la cultura de la desregulación, impuesta por los sectores más ultra-liberales (conservadores en lo ideológico) que veían en el debilitamiento del Estado su oportunidad de negocio. De otra parte, una cierta pasividad de los organismos de control internacionales. ¿Dónde estaban éstos cuando el Sr. Madoff y su gente ejercían su "actividad"? ¿Será éste el único caso relevante, o por el contrario será sólo la punta de iceberg, y todavía nos sorprenderán con más sustos?

sábado, 27 de diciembre de 2008

REFLEXIONES AL FINAL DEL AÑO

Se acerca el fin de año y, en este momento, todos/as solemos hacer balance de lo ocurrido en el transcurso del mismo. Aquí, para ser fieles a esa vieja tradición, haremos el nuestro.
Este 2008 que se acaba, ha tenido, como suele ser habitual, sus momentos buenos y malos. En España, frente a momentos estelares, especialmente en el deporte, donde hemos alcanzado triunfos históricos; la crisis económica internacional nos ha azotado con fuerza, fundamentalmente en nuestro principal Talón de Aquiles: el desempleo.

En Aragón en general, y en la ciudad de Zaragoza en particular, los efectos de dicha crisis comenzaron a percibirse un poco más tarde, debido al "Efecto Expo", el acontecimiento más importante acontecido en Zaragoza, probablemente en toda su historia.

Pero centrémonos en el asunto que más preocupa a los ciudadanos en estos momentos: la crisis económica internacional. La primera reflexión que se me plantea: ¿Estamos ante un periodo de recesión cíclico o ante algo más? En mi modesta opinión, asistimos a una crisis de modelo económico, incluso de cultura económica.

En primer lugar, se agota un modelo económico basado en la "fiebre consumista" como motor básico de la economía, que no cuida otros factores como la eficiencia o la productividad. Se hace de dicho consumismo casi un objeto de culto.
En segundo lugar, estamos sufriendo las consecuencias de una cultura socio-económica basada en la imagen y la ostentación. Antaño, en las generaciones de nuestros padres y abuelos, el ahorro estaba considerado como una virtud: aquella persona ahorradora, previsora, que administraba con diligencia su economía, estaba bien considerada, puesto que pensaba en "el día de mañana". Por el contrario, en los últimos 15-20 años se produce el efecto contrario: la persona ahorradora, la que no rinde culto a la ostentación, es arrinconada y tildada de "tacaña", dado que lo que "farda" es el derroche (por ejemplo, gastarse 70€ en una comida, vestir ropa de marcas caras, llevar el último modelo de teléfono móvil, comprarse un automóvil de valor muy superior al que muchas personas podían permitirse de acuerdo con su ingresos). Así, la mayoría de la población ha vivido muy por encima de sus posibilidades; se ha perdido completamente la aversión al riesgo del endeudamiento (endeudarse estaba de moda). Se abusa de la figura del préstamo bancario, auspiciado por una cierta ligereza de la banca a la hora de concederlos. Por ello, era lógico que esta espiral terminase por "pinchar el globo económico".
Si a todo esto le añadimos la espectacular caída del sector de la construcción, eje fundamental del crecimiento económico en España en la última década, nos encontramos con una brutal contracción de la demanda de consumo, que ha provocado un "efecto dominó" sobre toda la economía. Si además, el coste de los factores de producción ha experimentado un importante incremento, el conjunto de las empresas no ha podido soportarlo, viéndose obligadas a efectuar duros ajustes que, como suele ser habitual, acaban afectando principalmente a la parte más débil: los trabajadores/as.